domingo, 20 de noviembre de 2011

Orígenes de la literatura: literatura oral y literatura escrita

Acá presentamos una serie de ítemes que presentan las características generales (*) que diferencian a la literatura oral y la literatura escrita.


LITERATURA ORAL

• Proviene de la cultura oral, que ha acompañado y condicionado a los seres humanos desde los inicios de los tiempos, con el desarrollo del lenguaje y la creación del mito.

• Primeras representaciones narrativas, biográficas, en verso principalmente.

• Si bien se reconoce la importancia en la literatura oral del recurso mnemotécnico, es sabido que ello no quiere decir que las primeras narraciones hayan sido la reproducción de una memoria exacta, palabra por palabra, de los cuentos y relatos, sino más bien hay que entender el recurso mnemotécnico como una manera más flexible de narrar los relatos y cuentos, sobre todo condicionado por la presencia de escuchas y audiencias concretas que exigían maneras de contar o narrar acompañadas de todos los elementos kinésico-proxémicos, entonativo-prosódicos que complementan el habla.

• Orígenes antiquísimos

• Su origen y desarrollo se remonta a la necesidad del ser humano de dar explicación a los fenómenos naturales que lo circundan: desde lo más íntimo de sí mismo hasta los hechos de la naturaleza que son diferentes y exteriores a él.

• Relacionado con los ritos, los cantos y la música, las costumbres y tradiciones de los pueblos.

• De carácter más popular que culto

• Es independiente a la escritura (prescinde de la escritura) y sus orígenes son anteriores.

• Carece de la noción de autor. Son narraciones anónimas que se basan en el conocimiento milenario de los pueblos y comunidades humanas. El autor es el pueblo, la comunidad o el conjunto de narradores orales anónimos: aedos, rapsodas, vates, poetas, juglares, cantores, bardos, bufones, trovadores; por eso se suele decir que más que autor, lo que caracteriza a la literatura oral es el autor colectivo o la carencia de autor.

• Cuando el ser humano empezó a reunirse en comunidades a partir de las relaciones de producción (agricultura, ganadería), en esas primeras aldeas surge la necesidad de hablar, de comunicarse. Allí es cuando el ser humano comienza a reflexionar sobre su alma, sobre su cuerpo, sobre los animales y seres que le rodean. Cuando se encontró con fenómenos que no podía explicar –como la muerte de un ser querido, como la caída de un rayo, o una inundación– y empieza a intentar explicárselos, porque ello le brinda tranquilidad, y se los explica –se los cuenta, se los relata, se los habla– en comunidad. En ese contexto surgen las primeras narraciones orales; en esas narraciones las acciones está motivadas por sucesos que desencadenan necesariamente ciertas consecuencias, las cuales pueden funcionar como material de enseñanza dirigido a los más jóvenes de la tribu o comunidad.

• Igualmente en esas comunidades se establece la necesidad de conservar y difundir la historia y la tradición de la comunidad, es decir, se origina la necesidad de conservar la memoria milenaria de los pueblos y de asegurar su transmisión oral de generación en generación, de boca de los más viejos a los oídos de los más jóvenes.

• Los narradores orales de los pueblos eran, por tanto, muy apreciados y el pueblo gustaba de oír las historias y composiciones orales, las cuales eran embellecidas, modificadas, complementadas de acuerdo a las características de los narradores, las exigencias de las audiencias y las distintas generaciones que le fueron agregando o quitando elementos, es decir, que fueron enriqueciendo esas historias y relatos orales.

• Las formas de composición de la literatura oral se valen de herramientas como la repetición, la creación de estribillos, la inclusión de palabras coloquiales, contracciones en la pronunciación de las palabras, la dependencia en la deixis y en los elementos deícticos del discurso comunes tanto para el narrador como para el escucha, presencia de frases y expresiones apelativas que intentan generar una reacción en el receptor que va desde la solicitud de atención hasta la invitación al oyente de que haga algo, el uso de fórmulas de tratamiento.

• El disfrute de la literatura oral se realizaba de cara a cara: los narradores orales contaban las historias y mitos primigenios directamente a los escuchas que atentamente atendían y percibían todos los sistemas de códigos y señales que acompañan y complementan a la palabra.


LITERATURA ESCRITA

• Conserva de la literatura oral o de la oralidad algunos de sus rasgos, como por ejemplo, el habla coloquial y sus expresiones, los excursos o digresiones.

• Su origen está ligado a la aparición o invención de la escritura, el inicio de los primeros signos de escritura (jeroglíficos, símbolos ideográficos, etc.) transmitían información pero estaban desprovistos de contenido lingüístico directo. Posteriormente los fenicios crean un alfabeto que da origen al alfabeto arameo y al griego, y posteriormente al alfabeto latino, de los que proviene nuestra lengua española. Aunque la escritura se desarrolló como un medio para establecer relaciones de comercio, para fijar contratos y leyes, a partir de los griegos se desarrolla la literatura como tal desde la epopeya y otros tipos de composiciones escritas en verso rimado, estas seguían manteniendo relaciones con la oralidad pues eran recitadas en lugares públicos, estimadas en foros, se las relacionaba con la elocuencia y la retórica

• Con los griegos igualmente aparece el arte dramático: la tragedia y la comedia eran representadas en los teatros públicos y existían autores dedicados exclusivamente a la escritura dramática: Esquilo, Sófocles, Eurípides, Aristófanes, entre otros.

• A los griegos también les interesó muchísimo el desarrollo del pensamiento, los representantes indiscutibles del pensamiento y del debate de ideas filosóficas son Platón y Aristóteles.

• La literatura escrita comienza por presentarse como una forma híbrida en la que la historia, la mitografía, la poesía, el drama, la oratoria, e incluso la didáctica se combinaban en las obras.

• Con la literatura escrita nace la noción de autor o autoría. También cambia la noción de escucha o receptor directo, ahora surge propiamente la noción de lector.

• También su origen se vincula con la conservación de la memoria de los pueblos cuando a estos se les hace imposible recurrir a la oralidad para asegurar la transmisión de sus costumbres y tradiciones.

• Su cultivo y difusión dependerá del acceso de los pueblos a la lengua escrita, al desarrollo de la escritura como momento de madurez de las distintas culturas y civilizaciones humanas. Por lo general la escritura surge en aquellas culturas más viejas en las que la oralidad se ha relegado a un segundo plano.

• La literatura escrita por lo general se vale de expresiones lingüísticas más elaboradas codificadas con claridad en la lengua escrita para asegurar su comprensibilidad en el lector.

• La literatura escrita también instaura una relación más distante entre escritor y lector, es decir, la posibilidad de la letra escrita prescinde de la presencia real de un narrador que directamente recite los cuentos a los escuchas, sino que estos mismos, en tanto conocedores del código escrito, podían por ellos mismos “leer” lo escrito en el soporte de arcilla, madera, papiro o pergamino.

• La creación de la escritura y con ello el origen de la literatura escrita también supuso –como por lo general sucede con el advenimiento de cualquier nueva tecnología– la segregación de aquellos que no conocían la lengua escrita, por lo cual las prácticas de lectura de las mayorías realmente estuvieron condicionadas por la interpretación que imponían aquellos que manejaban el código escrito.

• Debido a que las mayorías desconocían el código de la lengua escrita pervive durante muchos siglos la lectura en voz alta y las interpretaciones autorizadas eran regidas y establecidas por el clero, las monarquías, la aristocracia principalmente.


(*) Características basadas en el texto: Ong, Walter (2006). Oralidad y escritura. Tecnologías de la palabra. Tercera reimpresión. Traducción de Angélica Scherp. México. Fondo de Cultura Económica.